A veces me cuesta mucho dormirme, doy vueltas y vueltas, cambio almohadas, cambio camisón por pijama, pijama por remerita, como, tomo algo, me peino, me despeino. Y la lista puede seguir interminablemente.
Todo tiene el mismo final: yo pensando boludeces. Pero boludeces lindas, elaboradas, no boludeces así nomás!!
Hago de mi vida un vhs, rewind y fast-foward mediante salteo las partes que no me gustan, vuelvo a momentos que amo, invento un poco, saco algunos besos y agrego otros tantos, me visto como se me canta, vivo historias rarísimas, invento diálogos con gente de la vida real, extraño gente, y demás.
La pregunta que me atormenta es ¿algún día se borrará la delgada línea entre pre-sueño y realidad? ¿se me mezclarán los diálogos reales con los inventados? Si eso pasa, sería un caos!!!
PD: ¿Qué pasa con las pelis de terror gallegas? Con mis amigas siempre al principio de la peli las gastamos "ay se hacen los malos con esas letras de miedo uuuu mirá cómo tiemblo", terminamos julepeadas y nos da miedo ir al baño solas por si aparece un fantasma jajaja. Siempre son de niños que meten miedo y siempre hay un personaje al que no le entendés nada de lo que dice.
miércoles, 30 de julio de 2008
viernes, 25 de julio de 2008
En blanco
No sé muy bien de qué escribir. Se me ocurrieron un par de ideas pero no me gustan del todo, así que les dejo una canción que descubrí hace poquito. El tema se llama "Amor a tercera vista" y es de Iván Noble, su voz no me enamora pero lean qué letra!! Espero que la disfruten como la disfruto yo, es muy linda por varios motivos...
| | Fue amor a tercera vista la segunda vez que te vi y es que andaba tuerto y distraido la primera cuesta un ojo enjuagarse las torpezas Dónde estabas cuando no estabas? En qué calles no te crucé? Quién demonios atrasó el reloj de mi muñeca? No es de nobles llegar tarde a una Julieta... Y será que siempre fui un Romeo... experto en besos de saldo salpicando risas absurdas en balcones equivocados Y afuera se suicida el mundo la peste come y avanza yo me quiero mudar a tu ombligo vendo todo y afilo las uñas de este amor Y me fuiste hermoseando la casa con vainilla y con hip-hop hoy tus labios le pusieron precio a mi cabeza no es tan gratis mirar fijo a una princesa voy a convidarte siestas cuando no te puedas dormir a babuchas de este sueño me voy derecho a lo que venga apuesto el cuello y tres monedas. |
martes, 15 de julio de 2008
La vida sin internet
ODIO cuando no puedo entrar a internet porque al sr. speedy se le canta.
ODIO tener que llamar al callcenter todos los días para "dejar registro del problema".
ODIO los cibers, sus concurrentes y por sobretodas las cosas a sus teclados y sus puertos usb.
... sólo quería sacarme esto de encima: estuve una semana sin internet...
domingo, 6 de julio de 2008
Locura de un sábado por la tarde
Lo iba a hacer yo.
Moldes, costura, todo. MI vestido para el cumpleaños de MI amiga. Todo listo, comprado y pensado, la Singer prendida, pero........de un momento a otro no me gustó nada. Ni cómo me quedaba, ni el color. NADA.
NADA era como lo imaginaba.
Al borde de un panic attack me tomé el 132 y me fui a comprar algo.
El resultado parcial decía que no había un puto vestido que me gustara, por lo que la desesperación tocó mi puerta.
Esa noche no era una noche cualquiera, era el cumpleaños de Martina. No alcanzaba con estar linda, necesitaba brillar.
Me paseé por los locales sintiéndome desproporcionada en los probadores. WTF!!! ¿Qué nos pasa en los locales de ropa a las mujeres? Tienen el poder de cambiarnos el humor, de hacer sentir fea y gorda a las más segura de todas, de amenazar con arruinarte una noche perfecta porque el único vestido que zafa te hace parecer un flaco disfrazado de mujer. En ese estado no hay vendedora que te venga bien, tenés ganas de ahorcarlas con ese pantalón chupín que te hace el culo de Lita de Lazari.
En esos momentos odio a los diseñadores, no entiendo en lo que piensan, y me imagino cómo serían los vestidores de mi local. Tendrían un montón de ganchitos para colgar la ropa que me saco y mi cartera, tendría un banquito para no tener q hacer malabares, no habría cortinas -que siempre quedan lo suficientemente casi cerradas.
Tarde gris, hasta que encontré un vestido negro que me salvó la vida y la noche brilló con todos sus colores.
No lo voy a negar, jugué seguro con la elección.
Lindo, simple, funcionaba.
Ahora sí, podía ir a casa y esperar a que Mar me pase a buscar para salir.
Moldes, costura, todo. MI vestido para el cumpleaños de MI amiga. Todo listo, comprado y pensado, la Singer prendida, pero........de un momento a otro no me gustó nada. Ni cómo me quedaba, ni el color. NADA.
NADA era como lo imaginaba.
Al borde de un panic attack me tomé el 132 y me fui a comprar algo.
El resultado parcial decía que no había un puto vestido que me gustara, por lo que la desesperación tocó mi puerta.
Esa noche no era una noche cualquiera, era el cumpleaños de Martina. No alcanzaba con estar linda, necesitaba brillar.
Me paseé por los locales sintiéndome desproporcionada en los probadores. WTF!!! ¿Qué nos pasa en los locales de ropa a las mujeres? Tienen el poder de cambiarnos el humor, de hacer sentir fea y gorda a las más segura de todas, de amenazar con arruinarte una noche perfecta porque el único vestido que zafa te hace parecer un flaco disfrazado de mujer. En ese estado no hay vendedora que te venga bien, tenés ganas de ahorcarlas con ese pantalón chupín que te hace el culo de Lita de Lazari.
En esos momentos odio a los diseñadores, no entiendo en lo que piensan, y me imagino cómo serían los vestidores de mi local. Tendrían un montón de ganchitos para colgar la ropa que me saco y mi cartera, tendría un banquito para no tener q hacer malabares, no habría cortinas -que siempre quedan lo suficientemente casi cerradas.
Tarde gris, hasta que encontré un vestido negro que me salvó la vida y la noche brilló con todos sus colores.
No lo voy a negar, jugué seguro con la elección.
Lindo, simple, funcionaba.
Ahora sí, podía ir a casa y esperar a que Mar me pase a buscar para salir.
miércoles, 2 de julio de 2008
Mujercitas

No sólo tener que elegir qué ponerte, maquillaje, autobronceante, accesorios, peinado, que combine la cartera, también hacen falta los benditos tacos altos.
Sí, sí, ya sabemos que nos hacen mejores piernas, que nos estilizan, que los pies parecen más lindos, pero . . . hacía falta?
Mis primeros high-heels los compré hoy.
10 cm.
Aguja.
Paula acordate:
- Caminá derecha.
- Que no se te doble el taco.
- Tratá de no parecer La Tota de Miguel del Sel.
Todo un desafío para mis piecitos acostumbrados a Converse, Adidas y pantuflas.
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